El silencio de tu bocame hace buscar tu mirada,
que me corta como espada
que puede partir la roca.
Si las palabras son pocas,
cuando de tus labios nacen,
mucho mejor satisfacen
la espera de mis oídos,
dejando el cuerpo aturdido
si tus ojos me mirasen.
El café que hay en tus ojos
me lo bebería a miradas
hasta dejar saturadas
las fuentes de mis antojos.
Abrirías los cerrojos
de las puertas de mi pecho,
si me miraras derecho
mientras te quedas callada...
Mi alma quedaría extasiada
y mi placer satisfecho.
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